La mañana del viernes 17 amanecí en Monterrey. Muy cuquis, me calcé los zapatitos rojos que sirven para las ocasiones en que caminarás, pero no demasiado. “Hoy no pienso correr ningún maratón así que puedo ponérmelos” pensé. Y a darle a las entrevistas con Martin Kohan. De pronto recordé que Alan Pauls había cancelado su visita y entré en pánico ¿quién carambas presentará el libro de Martín? Calma… ahí está el amabilísimo Tabarovsky, además son amigos, leyó el libro, es perfecto. Justo cuando pensé que lo tenía todo controlado, Tabarovsky, que no usa celular, se fue de paseo al Centro, a descubrir una barra en forma de ele donde servían café, vendían tortas y vestidos de novia, según nos dijo ilusionadísimo hasta que horas después, cuando me lo contó, rompí el encanto de su hallazgo revelando que se trataba de un restaurante-tienda llamado Sanborn’s, una inmensa cadena de más de 200 locales, y pertenece a uno de los hombres más acaudalados del mundo.

Mi segunda opción fue pedirle a Pedro Mairal que me ayudara, un chico muy serio, me pareció, quizá tímido, imaginé, pero fue tan firme al decir NO, que me asustó y casi salí corriendo. Luego me aclaró que no podía hacerlo porque no había leído el libro y tal. Y pocos minutos después, más amable, dijo que si no encontraba a nadie más, el podía ser la última opción, que lo entrevistaría o se inventaría algo. Dale. Pues una entrevista entonces. Y yo diciendo a esas alturas “dale” ya, porque desde el avión de camino a la tierra del cabrito había estado conviviendo con la delegación argentina, invitados de honor de la feria.
