RP Confidential

It’s HUSSIN, not Hussein

Mayo 24, 2009 · 2 comentarios

JABBAR-Y-PAOLA

Conocí a Yabbar Yassin Hussin en la FIL Guadalajara hace varios años. Y fue un asiduo visitante hasta 2008. Esa vez no asistió. Si no fuera porque estaba, como suelo estar ahí, sumamente agobiada de trabajo, habría podido echarlo de menos.

Yabbar es un escritor iraquí. En aquel entonces estaba vivo Saddam Hussein y todo lo que sonara a Irak tenía qué ver con él. Quizás por eso la persona que hizo los identificadores para las mesas en la Expo imaginó que Hussin estaba mal escrito y le pusieron Hussein. Yo no sabía cómo iba a reaccionar así que corrí a ver que lo cambiaran y él me tranquilizó, sonriente, con un inglés afrancesado que en realidad era algo beduino. “Tranquila, esto me pasa constantemente, no me importa que se quede así”. Bien. No era de los escritores histéricos que se niegan a comenzar un acto si su nombre está mal escrito en el identificador. Me quitó un peso de encima y continuamos con aquella presentación de la editorial Siruela, donde se publicó su libro El lector de Bagdad.

Y luego de todo eso, cuando la Expo cerró sus puertas, todos a la calle. O a la cantina. A una de tantas. Fue la primera y única vez que estuve en Tlaquepaque, invitada por los editores de Sexto piso que trataban de arrancarle una sonrisa a Goran Petrovic. Años después nos dimos cuenta que no era demasiado serio, más bien, era serbio. Ahí, entre tequilas y cervezas, la gente se amigaba. Algunos, ya con una carga considerable de alcohol en el cuerpo, gritaban sus aprecios desde un extremo de la mesa. ¡Hussein! Eres a toda madre, dijo un tipo que no volví a ver después de esa noche. Jabbar sonreía sin entender y Leslie o yo le traducíamos. “Si, qué amable, pero ¿ves lo que te digo? Todo el mundo me dice Hussein. Pero no me molesta, de verdad…”, respondió en ese momento. Más tarde, otra vez, el mismo tipo, desde el extremo opuesto de la mesa: ¡Hussein! Te invito otro trago de lo que estés tomando… me caes a toda madre! Y de nueva cuenta hicimos de traductoras. Yabbar sonrió y brindó de lejos, con la sonrisa menos ancha que en el comentario anterior. Un tequila después, el tipo volvió a la carga: ¡Hussein! Eres mi amigo ¿verdad? Esta vez Yabbar no preguntó qué había dicho: se levantó de la mesa y respondió con los puños cerrados sobre ella y levantando la voz “It’s Hussin, my friendo HUSSIN” y se sentó de nuevo, contrariado. Solo cambió su ceño fruncido por una sonrisa cuando Leslie se sentó en un lugar donde él podía coquetear abiertamente y tratar de llevarla a su hotel. No lo consiguió ni ése ni los siguientes dos años de FIL. Luego no asistió Leslie. Y el año después, no volvió él.

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2 respuestas hasta el momento ↓

  • ALBERTO // Mayo 24, 2009 a 7:45 pm | Responder

    COMO SIEMPRE TUS RELATOS ME HACEN REIR… NO SE, PERO TIENEN LA CUALIDAD DE PONERME DE BUEN HUMOR
    POR CIERTO HE DISFRUTADO MUCHO LA ANTOLOGIA…

  • javier moro // Mayo 26, 2009 a 7:53 am | Responder

    Genail, como siempre, pero en esta ocasión, triste. Me gusta esa combinación y me hubiera encantado conocer a Hussin my Friend. Qué gran tipo.
    Un abrazo

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