El texto sobre La ley de Lavoisier


De entre todo lo que me parece interesante en estos ensayos, quiero empezar por hablar de mi personaje favorito. Tenemos a un sibarita canalla que se encarga de llevarle la contra al autor, toda vez que encuentra ocasión, en cada uno de los textos, y hace una especie de sub historia dentro de este libro de ensayos.

Aunque ya Nicolás confesó en alguna entrevista que se trata de un homenaje a Cabrera Infante, Paul Wasso, el sibarita canalla, me resulta ingenioso y refrescante, y repito lo de la sub historia, porque no sólo refuta las opiniones de Nicolás dentro de cada ensayo, sino que deja caer trozos de la convivencia y estilo de vida de ambos, anécdotas a cuenta gotas, o mejor dicho, a pie de página, que se complementan con la presentación que hace al inicio del libro, y nos obsequian la breve historia de dos amigos de la infancia, que viven una relación de afecto y desprecio a un tiempo, como plus del contenido de este libro, que como es sabido, contiene una colección de ensayos donde Nicolás Alvarado rinde cuentas de sus obsesiones personales: las mujeres fatales, el cine, la literatura, la política, la arquitectura, y sin duda el mundillo de la frivolidad. Habla de ello con un dejo humorista pero lo bastante argumentado para arrastrar cualquier tema de la superficialidad hasta lo más profundo de sus orígenes y su incidencia en la sociedad.

La fascinación de Nicolás por la arquitectura la traslada no sólo en escribir sobre ella, sino en su propia construcción de puentes en la escritura, ésos con los que une figuras completamente opuestas, como Baudelaire y Madonna, como Umberto Eco y Verónica Castro, o el Che Guevara y Pérez Prado, haciendo gala de inteligencia e ingenio.

Este trabajo me revela, y espero que a ustedes también, a un intelectual honrado, capaz de reconocer que sabe de telenovelas, de zapatos de tacón, de pornografía y de cine de arte, y es capaz de llevarnos de ahí a la historia, la sociología y la literatura con amenidad.

Por otro lado, hay algo sobre el lenguaje que me obliga a traer a cuento a Alessandro Baricco. Me explico: En su último libro, Los bárbaros, Baricco habla sobre la mutación en el proceso de desarrollo de la sociedad, y entre los temas que ahí se desgranan están los libros que se escribían y los que se escriben ahora. Pues bien, siguiendo la regla de los bárbaros, La ley de Lavoisier es un libro cuyas instrucciones de uso NO se hallan en un libro, porque el autor lo ha escrito en la lengua del mundo, que se encuentra en la televisión, en el cine y hasta en el periodismo, lengua y temas que Nicolás domina tan bien como el francés que es casi su segunda lengua materna.

Esta lengua del mundo, dice Baricco, es una especie de latín que ya se habla en todo el Occidente y es en parte lo que me hizo poner atención a los textos de Nicolás, desde que los leí por primera vez en El huevo: Sin que deje de ser un escritor, y un enamorado de la palabra, Alvarado demuestra sus dotes de comunicador y se aleja de los atavismos intelectuales (“con la venia de Vargas Llosa…”), es decir, cita escritores pero no nos extravía a sus lectores, entre montones de ellas. Nicolás se deja leer, para ponerse a contarnos, por ejemplo, la historia de los zapatos de tacón, yendo de una canción del grupo Bronco a Catalina de Médicis con una ligereza encantadora, que puedo leer yo y la puede leer cualquiera. Y no es que hable como el respetable señor tortero de la esquina cercana, sino porque sabe comunicar.

Y con esta me despido: nuestro amigo, Javier García Galiano, quién aseguró su presencia pero a menos que esté debajo de una butaca no está, dice que aquél que va a una presentación y se va de ella sin haber comprado el libro, igual que si rompe un espejo, tiene siete años de mala suerte. Solo nos salvamos los que estamos en la mesa, porque traemos un amuleto así que a comprar la Ley de Lavoisier, estos ensayos, nacidos de la naturaleza de las letras estaban destinados a transformarse en libro antes que perderse.

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2 Respuestas a “El texto sobre La ley de Lavoisier

  1. Bien por Alvarado. Habrá que checar estos textos. Casi no veo televisión (aunque sea Canal 22), por eso, después del Huevo, no había tenido noticias de él, estaremos pendientes de este libro.
    Un gran abrazo, Paola.

  2. Excelente y divertido texto querida. habra que leer con atención el libro de Nicolas, que por tu descripción parece ser más que divertido.

    Un abrazo

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