De lecturas públicas y resacas furiosas

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De esos días…

… en que resulta inevitable aceptar los cuatro mezcales dobles con cara de triples que te sirven en un bar al que te llevaron tus amigas porque recién terminaste una relación amorosa y te prefieren borracha que triste. Luego esas dos palabras se agarraron de la mano y teníamos una borracha-triste que se caía con facilidad de la periquera en el bar.

Y entonces, esos mezcales dobles con cara de triples causaron estragos a la mañana siguiente: un milagro me despertó a tiempo y salí corriendo para una lectura de cuentos donde alternaría con gente bonita de la tele. Doble maquillaje, cubre ojeras, café cargado y un Vitamin Water. Por ahí me dijeron que esa bebida adicionada con vitaminas hacía maravillas pero hasta donde pude ver, no sacaba el puñal del corazón.

La camioneta esperaba en conocido y elegante hotel de la Condesa para llevarnos a casi todos al lugar de los hechos. Tres RP’s, dos actores, una fotógrafa, un camarógrafo y la productora. Los otros dos actores estelares ya estaban en camino. El chofer, malhumorado y torpe, hizo de un camino de treinta y cinco minutos un viacrucis de hora y media. En el camino encontramos a los dos actores que leerían nuestros cuentos, uno de ellos era el ídolo de las jovencitas que gustan de las telenovelas y venía acompañado de una gallarda señorita. Su RP le preguntó quién era ella en tono chismoso y el actor respondió que se trataba de su biógrafa. “Tu bio… ¿qué?, ay nene, tú y tus palabras domingueras”.

De memoria se cómo se porta un guapo de telenovela. Y peor aún, cómo son los guapos famosos, ya tuve mi dosis en mi negro pasado como extra de telenovelas en la adolescencia, así que me mantuve a distancia del histrión y fui directo a la mesa donde reposaban las charolas con bocadillos y bebidas. Masticaba un bollo cuando a lo lejos vi las señales del guapo de telenovela que tenía mi libro en las manos y preguntaba a señas si yo era la autora. Asentí, imposibilitada para responder con la boca, aún ocupada en masticar el bollo. Levantó sus dos pulgares y sonrió. Seguí comiendo.

Adicta al iPhone como soy, terminé el bocadillo y aún temblorosa por la feroz cruda que me atormentaba, fui al sillón cercano a ver cómo estaba el mundo en Twitter. Dos segundos tenía de haber apretado el botón del Tweetdeck cuando el guapo ya estaba sentado junto a mí con su sonrisa Colgate

–¿Tu escribiste este libro?

–Si

–Guau, está muy bueno –dijo aunque yo sabía que se lo acababan de entregar.

–Gracias…

–Háblame de tu obra.

–Pues… es mi primer libro de cuentos, tengo otros relatos desperdigados en algunas antologías pero así como “obra”, esteeee…  ¿qué vas a leer tú?

–La cenicienta humillada y Buzo de cementerios –Le expliqué cómo encontré a esos personajes y de pronto desvió el interrogatorio a

– ¿Qué estudiaste? ¿A qué te dedicas? Cuando la mano férrea de la productora me arrastró para llevarme al escenario.

Aparecí entonces ante 700 personas que silbaban y gritaban. Me senté junto a la conductora del evento, una rubia de sonrisa infinita. Los silbidos y la euforia fueron diez veces mayores cuando el guapo de telenovela apareció en el escenario. En realidad a pocos les interesaban los libros, querían ver a sus actores favoritos de cerca. El guapo leyó algún fragmento sexy de uno de mis cuentos y las jovencitas gritaban histéricas “hazme un hijo” y él sonreía picarón. Una vez terminada la lectura algunos de los presentes se acercaron a pedirme una firma en el libro. Firmé incluso ejemplares que no eran míos

– ¿Estás seguro que quieres que firme este libro del museo de historia natural?

-Si, usté fírmele ahí, póngale “Para Beto con cariño”. Pues para Beto con cariño le puse. Y luego regresé al VIP a responder algunas entrevistas, a dejar que me tomaran fotografías y luego regresé a casa donde inevitablemente recordé la razón de mi insufrible resaca.

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4 Respuestas a “De lecturas públicas y resacas furiosas

  1. Bravo Paola en tu próxima lectura los chicos te gritarán que les hagas un hijo

  2. Me encanta ese tinte un poco canalla que te da la cruda. ¿Has pensado escribir novela negra Paola? Yo creo que te va mucho. ¿Qué tal una detective con cruda y bibliófila por las calles del DF? Una especie de trasunto mexicano del Carvalho de Vázquez Montalbán. Ahí te dejo la pista por si te late. ;o)

  3. Yo en la FIL no dejaba de mirarla…

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