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Una lista de 10 libros que me gustan mucho.

desconsideraciones 

Siempre me han parecido bobas las cadenas que se organizan en redes sociales pero hay una muy reciente que me gustó, es la segunda cadena en la que me involucran ( la primera era sobre fotografías de películas) y decido participar porque está relacionada con libros y me gusta la idea de compartir con ustedes un cachito de lo que he leído y ha sido importante en su momento. Eso de “los 10 libros que me marcaron” me parece completamente soso, todos los libros, incluso los malos, dejan algo en los lectores. Los libros están cubiertos de tiza, dejan marcas por todas partes. Así que ahí les va una lista de 10 de ellos que me dejaron manchada la ropa, la cara, las manos, los pensamientos:

El hombre que lo tenía todo, todo, todo, de Miguel Ángel Asturias (casi un libro de autoayuda cuando era pequeña porque no tenía todo lo que quería y de pronto leer algo de alguien que lo tenía todo y no era feliz, me ayudaba a entender que no había blancos y negros solamente. Existían los grises).

La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne (aquí me encontré también a la tierna edad de 6 años con que había un mundo afuera de mi ciudad, de mi país, y esperaba ansiosa el momento de tener edad y dinero para dar una vuelta por ahí).

Drácula, de Bram Stocker (mis primeras noches de no poder dormir en la adolescencia, por leer un libro de terror ¿Cómo era posible que Lucy no estuviera en su ataúd?).

Europa contada a los jóvenes, de Jacques Le Goff, Anagrama (mi primer acercamiento con la editorial que marcaría mi vida para siempre, una deliciosa manera de explicar cómo un país puede ser parte de dos continentes, cuál es la historia detrás de esa unión de países. Este libro llegó a mis manos cuando ya había estado en España y Francia, pero me dio pauta para buscar otros destinos, sentí que a pesar de haber visto muchas cosas nuevas no había visto absolutamente nada).

El Leviatán, de Joseph Roth, en su hermosa edición en pasta dura publicada por Ediciones Siruela. En la universidad hacía collares y pulseras de cuentas y los vendía entre mis compañeros. Una vez compré corales y resultaron costosos pero me enamoré de su color y textura. Luego encontré unos corales más baratos y pensé que había sido engañada cuando me vendieron los anteriores. Compré los baratos y como si fuera una jugada del destino, cayó en mis manos una novela basada en otro enamorado (pero mucho más que yo) de estas cuentas rojizas: Nissen Piczenik, un comerciante de corales que en medio de su obsesión por ellos sólo vivía para el cuidado de su preciosa mercancía. Un día apareció un comerciante de corales falsos y Piczenik hace una cosa espantosa: mezcla los corales falsos con los verdaderos… y ya no digo más porque lo quiero volver a leer, Joseph Roth es uno de mis escritores favoritos y este fue el primer libro de él que leí, luego siguieron El Santo bebedor, El triunfo de la belleza, El busto del emperador, La filial del infierno en la tierra y sus memorables Cartas.

Desconsideraciones, de Juan García Ponce, publicado en principio por Joaquín Mortiz pero a mis manos llegó en la edición de 1981 de Anagrama en su Serie Informal. Un entretenido librito de ensayos cortos acerca de la percepción del artes, de la cultura, de los libros, la estupidez y el oportunismo en la década de los ochenta. Una joyita que me precio de conservar después de tantos años. Ojo: no lo leí en los ochenta porque estaba en la primaria y no hubiera entendido un carajo, lo leí ya mayorcita, pero esa fue la edición que conseguí (y que conservo).

Historia de mi vida, de Giacomo Casanova. Antes leí fragmentos en diversas editoriales y me reía mucho con las peripecias de Casanova. Una empieza a leer ese libro porque cree que va a encontrar los secretos de un hombre para seducir a una mujer entre otras cosas, y se encuentra con historias escritas con soltura, gracia y desparpajo altamente disfrutables. Adoraba que para él, la mujer siempre fuera bella, no hacía distingos de clase social o de raza. Casanova amaba sin amar a todas las mujeres pero en su momento, cada una era única y especial. Un día llegó a México Historia de mi vida en dos tomos gordos y azules, que contenían por primera vez la narración completa. No lo quiero acabar nunca. Leo fragmentos de acuerdo al humor o estado de ánimo y lo paso bomba sin llegar a la página final aún.

Cuentos completos, de Grace Paley, una neoyorkina nacida en los años veinte, que contaba Nueva York en todos los colores posibles. Expresiva, graciosa, daba giros inesperados (y necesarios para el género cuentístico) en sus historias que de pronto daban ganas de leer el mismo cuento otra vez para ver si descubría una pista que se me hubiera ido, y me señalara lo que iba a suceder. Cuentos que recomiendo: Dos oídos, tres golpes de suerte, Mujeres y niñas, Un motivo para vivir… pero todos están buenos, no tiene desperdicio este libro, y si… es otro más de Anagrama.

Paisaje aproximado, de Peter Stamm, una magnifica novela de este escritor suizo, publicada por Acantilado, que me atrapó en unas noches de difícil conciliación de sueño y de menos, a pesar del insomnio, acabé un buen libro. La historia de una mujer noruega que trabaja en las aduanas de barcos en el puerto de Fjell, un condado al norte del Círculo polar. Kathrine, a sus 28 años, tiene un hijo y un divorcio y nunca había cruzado el Círculo polar. Además de eso, vivía una crisis acerca de lo moralmente aceptable en su pueblo y en su propio interior, que va resolviendo a lo largo de la historia donde Stamm sorprende, aparte de su magnífica narración, por su amplio conocimiento en la mente femenina (no sólo de su personaje sino de otras mujeres que aparecen por ahí).

Senior Service, de Carlo Feltrinelli. Ay. Este es un libro muy especial por muchos motivos pero el primero que voy a mencionar es la enorme admiración que siento por el autor, por la fortaleza que ha mostrado al continuar con la editorial de sus padres luego de eventos trágicos familiares, sociales, como su forma de narrar. Acudimos a la Feria del Libro de Guadalajara del 2010 cuando nos conocimos y después de unos días de trabajo, al final de una jornada larga, me dijo que esperara en el lobby del hotel, subió a su habitación y bajó con este libro de su autoría. Carlo es un hombre tímido, y que hubiera decidido que yo leyera la vida y obra de su padre, Giangiacomo Feltrinelli, y del resto de su historia familiar, me pareció significativo. Ya sé, al publicar este libro decidió que mucha gente leyera su historia, pero no a todos les dio el libro personalmente. Y por si fuera poco, me sorprendió con una soltura y una forma de narrar entrañable, única.

Espero que todos los que me invitaron a participar en esta cadena se decidan por leer uno o varios de estos libros. No son todos los que más me han gustado, hay muchos más, es injusto poner un número porque ahora mismo siento que debí poner a Borges o a Bioy Cazares, que dejé fuera a Stefan Zweig, que le fui infiel a Amos Oz o a Robert Walser, ¡a Clarice Lispector! pero en este preciso momento, fueron estos los libros que vinieron con cariño a mi memoria.

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